Conocer Posadas y disfrutar pedaleando la tierra colorada de la provincia de Misiones, Argentina.

Listo para dormir, Santo Pipó, Misiones, Argentina

En mi primer día en Argentina conocí la ciudad resplandeciente sobre río Paraná: la bella Posadas. En el lugar me recibió un amigo y colega periodista con quien charlamos largamente en una entrevista. Rápidamente hice otros amigos como Marcos, quien me ayudó a conseguir un lugar para dormir. En la noche que llegué a Posadas se vino la lluvia y me quedé en la ciudad sin poder salir por tres días.

Cuando la lluvia paró, aproveché para salir a conocer el microcentro, la costanera, observar el funcionamiento del Metrobús y los puntos de atracciones como: la plaza 9 de julio, la Iglesia Catedral, el Paseo Bosetti, entre otros.

Finalmente pasó la lluvia y salí rumbo a la ciudad de Candelaria (30 km de Posadas), donde de nuevo por la lluvia me quedé a pernoctar en el cuartel de los bomberos voluntarios, en el lugar Don Aguirre compartió conmigo no solamente largas horas de charla, sino también un rico guiso de arroz como cena, mientras hablábamos en guaraní jopara.

Pasa que Don Aguirre habla fluidamente guaraní jopara porque toda la zona de ruta 12 de Misiones, específicamente donde se encuentra el litoral del río Paraná tiene una fuerte influencia cultural del Paraguay, ya que en su gran mayoría los pobladores tienen raíces paraguayas o son personas que migraron a la Argentina hasta la década del sesenta, buscando mejores oportunidades o por otras razones como; la guerra civil o la dictadura militar en Paraguay.

Al otro día temprano ya con las alforjas listas, tomé rumbo por la ruta 12 de la provincia de Misiones e hice una pequeña pausa en Santa Ana para aprovechar y comer una rica chipa con café, luego crucé otros pequeños pueblos como Loreto, San Ignacio, Gobernador Roca hasta Santo Pipo, lugar donde una familia me dejó acampar en su patio y pasé la noche más fría de mi viaje. Es que la tierra colorada de Misiones me mostró su lado más cruel donde aguanté 7° de frío en el camping dejándome sin dormir toda la noche.

El frío de la noche me agotó y el otro día no pude pedalear mucho por el mal estado de la ruta y el cansancio. También llegaron los trabajos y me hospedé en una casa familiar de albergue en la hermosa ciudad turística Jardín de América. En este hermoso hospedaje me invitaron a comer un guiso con sabor a Paraguay ya que la familia que me albergó también tiene raíces paraguayas.

Dormir en una cama, no tener frío y recibir la calidez de la familia me repuso lo suficiente como para tomar la ruta 7 y subir la dura montaña conocida como la reserva del Valle de Kuña Pirú, con más de 10 kilómetros solo de subida, pero el paisaje, la naturaleza y la hermosura de este lugar hicieron que no se sintiera la altura y pude llegar a mi meta de cruzar el valle e instalarme en el hermoso pueblo Aristóbulo.

Mirador de la Reserva Valle del Arroyo Cuña Pirú

La reserva del Valle de Kuña Pirú es una hermosa área protegida ubicada en la Mesopotamia de la localidad de Aristóbulo del Valle y tiene una superficie de 6035 ha, en el mismo lugar se encuentran varias aldeas de las comunidades Mbyá Guaraní que pude visitar, tomar un rico tereré mientras conversábamos en el idioma guaraní.

Durante mi viaje de cicloviajero crucé todo el sur de Paraguay, la provincia de Misiones Argentina, parte del Estado de Paraná Brasil y mientras escribo este artículo me encuentro en la aldea de la comunidad indígena “Amaral”, a 35 km del Municipio de Celso Ramos. Llevo pedaleando 47 días y más de 1850 km recorridos.