Pedalear por Itapúa, cruzar la primera frontera en bicicleta y vivir mejor con menos.

Costanera Encarnación

El desafío de atravesar tres países de Latinoamérica en bicicleta durante 5 meses no se trata solamente de una aventura deportiva extrema, sino esencialmente de mucho autoconocimiento y el aprendizaje de llevar una vida mejor con menos.

Cuando digo autoconocimiento durante el viaje me refiero a cómo nos percibimos nosotros mismos, saber escucharnos y observar nuestros propios actos. Es mirarse constantemente al espejo y reconocerse, volverse más sensible a las propias emociones y ser consciente del tipo de acciones que tomamos al experimentar miedo, tristeza o felicidad.

Vivir mejor con menos es entender que uno no es feliz porque tiene más para cumplir sus deseos, saber vivir con menos es saber priorizar lo simple sobre lo complejo, la calidad sobre la cantidad o contraponiéndose al consumismo extremo. Por ejemplo; vestir lo que el cuerpo necesita, ser higiénico solo en lo necesario, alimentarse con lo que el cuerpo requiere; es decir, imponer y priorizar lo esencial de la vida del ser humano sobre los deseos. Así se vive mejor con menos, viajando sin gastar casi nada.

Durante mi viaje de cicloviajero crucé todo el sur de Paraguay, la provincia de Misiones Argentina, parte del Estado de Paraná Brasil y mientras escribo este artículo me encuentro en la sierra catarinense, a 200 km del litoral del Brasil. Llevo pedaleando 41 días y más de 1800 km recorridos.

Pedaleando Itapúa y cruzando la frontera:
En el artículo anterior relataba mis anécdotas al cruzar el departamento de Misiones en Paraguay, ahora toca conocer Itapúa, último departamento que pedaleé antes de cruzar la frontera.

Al empezar nada más el recorrido en Itapúa me encontré en la ciudad de General Delgado con Cristhian, un parcero bogotano que iba a Asunción con su compañero guardián Marduk. El colombiano lleva viajando con su perro en bicicleta más de dos años y entre las charlas y reflexiones que teníamos en el cuartel de bomberos voluntarios donde quedamos a pernoctar, Cristhian me hizo recordar una frase que llevo guardada en la mente: “las únicas cadenas que te dan libertad son las de la bicicleta”.

Los principales atractivos:

Sin lugar a dudas la ciudad más importante de Itapúa es su capital; Encarnación, pudiendo incluso decir también que esta ciudad se ha convertido además en una de las más importantes del país, destacándose como la capital del carnaval y del verano en Paraguay en los últimos años.

Encarnación está rodeada por la costanera y sus tres hermosas playas; Mboi Ka`ê, Pacu Cuá y San José. Además en Itapúa se encuentra la hermosa ciudad de Carmen del Paraná, que también recibe miles de turistas en sus diferentes playas a orillas del caudaloso río Paraná.

Y para los amantes de la cultura y la historia se puede hacer la ruta jesuítica, visitando los museos y remanentes de las Misiones Jesuíticas distribuidas en San Cosme y San Damián, Encarnación, Santísima Trinidad del Paraná y Jesús de Tavarangué.

Gran parte de todos estos hermosos lugares de Itapúa pude conocer pedaleando mi bicicleta detenidamente mientras contemplaba todos los paisajes y sus atractivos.

Así fue que en mi primera experiencia terminaba mi recorrido por el sur de Paraguay y cruzaba emocionado el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, rumbo a Posadas, Argentina.